La moral vuelve a posarse frente a nuestros balcones, durante más de un siglo había quedado rezagada en la carrera del debate y el análisis social. No es que la gente sea, de hecho, más virtuosa, sino que habla más de moral; y al menos se puede formular la hipótesis de que cuanto más se echa a faltar verdaderamente la moral en los comportamientos humanos, más se habla de ella.
¿A que se debe este retorno del panorama ético y moralista?
La caida del poder idealista político
Hace medio siglo, tras la segunda guerra mundial, la referencia moral era la política, la ideologia, tus determinaciones socio-económicas, y las personas, bajo una perspectiva Nietzsheliana se situaban bajo un inmoralismo vestido y acojido por la intensidad del ideal político, prohibido prohibir, vivir más allá del bien y del mal.
Evidentemente, fue un error haber creído, que la política podía reemplazar la moral. Pero actualmente es otro error creer, que la moral "aunque se haya renombrado asi misma como Derechos Humanos o Humanitarismo" pueda sustituir la política.
Y no menos claro me parece que confiar en que el humanitarismo sustituya la política exterior y el antirracismo a la política de inmigración es tambien engañarse a sí mismo.
Moral y política, una y otra necesarias, necesarias en su existencia y en su diferenciación.
La victoria del capitalismo y la caida del muro soviético; todo adversario es también un valedor. A lo largo de la guerra fria, el capitalismo, el mundo libre, podía sentirse justificado, desde un punto de vista moral, por su oposición al sistema comunista, el colectivismo, el totalitarismo, la destruccion del mercado libre, eran términos negativos; la conclusión llegaba forzosamente: el capitalismo estaba moralmente justificado y libre de todo análisis por el mundo occidental, la moral, no era importante, el mundo libre se jactaba de su ética perfeccionada y de su unica necesidad de confiar en el sistema y en el progreso de las libertades.
Los lideres imperialistas han vuelto a intentar enterrar el debate moral del capitalismo, marcando un nuevo enemigo en el ideal, en la esencia social; el oriente medio, Osama.
Pero ha sido un error, que ha profundizado más la cuestión moral y ha dejado aún más de un lado el asunto político, Oriente medio no representa una sistema socioeconómico diferente, sinó otra moral. Para el mundo libre, pasar del comunismo a Bin laden, no es pasar de un adversario a otro, sino de una cuestión a otra, una cuestión moral, enfrentando valores laicos y liberales a los del integrismo islámico, con el añadido de que el islam no condena ni la propiedad privada de los medios de producción, ni la libertad de mercado, ni el salariado, que son los tres pilares del sistema actual, el enemigo no resulta una alternativa, sinó representa otros ideales, otras reglas.
Desencadenante global, la muerte del mundo político, y la aparición de seres "apolíticos" y más ineteresados de responderse ¿Que debo hacer?
Y el sistema...¿Cree lo suficiente en sus propios valores como para defenderlos? O bien, ya no sabe que hacer más que producir, consumir, hacer business mientras espera su muerte?
Dios ya no está
Dios supone durante toda la edad Media la justificación moral a todos los actos y difuminadamente hasta el siglo XXI, nadie que fuera creyente tenía porque plantearse cuestiones razonables acerca de sus acciones, pues tenía en su mesita de noche la mejor de las guias morales que pudiera encontrar, la palabra de dios.
"Dios ha muerto", dijo el filósofo, y con él todas las liberaciones morales a las que nos tenía acostumbrados
Grandes optimistas los que creyeron que el ateismo nos liberaria de las cuestiones morales...decian...Elimina las imposiciones y la moral tomará su propio rumbo en la sociedad...solemne estupidez.
Cuanto menos necesidad tenemos de religión, más necesidad tenemos de moral.
A partir de ahora volvemos al mundo clásico, en el que los iconos teológicos no eran más que pequeñas guias que representaban los comportamientos esenciales del hombre, y que lo que determinaba nuestras acciones era lo posiblemente argumentable y razonable.
Considero, el capitalismo no responde preguntas humanas, intersubjetivas, es amoral, preguntemosle al libre mercado...¿Que límite hay que establezer para la cotización del trigo?
la economia no responde....¿En que punto podemos lastimar otras entidades sociales con la explotación ?... la economia puede responderte....hasta el 24% de inflación determiniada por al curva esencial del pib de la comunidad ... pero eso no es dificil, eso es lo que puede hacer la economia en cuanto a ciencia.
Pero, es definitivamente incapaz de fijar de antemano una especie de cotización base, por debajo del cual el trigo no debería descender en ningún caso.¿Qué límite hay que establecer para la economia? La economia no responde.
Espero que aún con la muerte de la política, la nueva dimensión de plantemientos sociales nos lleve a plantear si el sistema actual es moral, y que los mismos pequeñoburgueses se planteen hasta que punto es moral lo hecho hasta ahora, lo cual, deseo, nos llevará de nuevo a un conflicto político, dándole una nueva oportunidad a poder hacer las cosas de otra manera.
sábado, 12 de enero de 2008
La renovada puesta en escena de la moral.
Etiquetas: Filosofía
lunes, 7 de enero de 2008
Contra el orgullo Lumpen
Pero no os equivoquéis, no estoy aquí para definir al lumpen, estoy aquí para criticar, y no criticarlo a él, pobre escoria social, si no criticar a los que los admiran. Empecemos…
El lumpen no es una clase social (situación en un punto concreto de la división social del trabajo), es una casta, esto es un grupo de la sociedad con unas características sociales y/o legales diferenciadas. Este término, tradicionalmente, se usaba para designar a aquellas personas con un nivel económico y cultural bajísimo que vivían en o al borde del delito. Todos sabemos a quien meter en este saco: matones, rateros, junkies, corta bolsas, aparca coches freelance, pedigüeños, parados crónicos, tahúres, pandilleros, el indígena de costumbres atávicas, los trotamundos, los kostras, los intelectuales sin inspiración y/o sin talento bohemios, los revuelve basuras…
Antes de darle más cuerpo a la definición, debemos decir que lo que voy a decir a continuación no define al 100% de los metidos en el saco, mentar, además, que pese a que formar parte de un grupo social predispone a una cierta actitud, ésta actitud es menos una losa etiquetante definitoria que un centro de gravedad que hay que vencer.
El lumpen es el muerto de hambre, el miserable que vive siendo ese holgazán e indeseable parásito que chupa del trabajo ajeno para malvivir, con uno o varios vicios, toxicómanos o no, a cuestas, con un nivel cultural pésimo, sin consciencia de clase y viviendo, en ocasiones, del delito (tráfico de drogas, robo, extorsión). Aunque todos sabemos que es triste pedir pero más triste es robar, que gran "verdá".
El lumpen es escoria social y, cuando se trata de lumpen antisocial, es escoria en todos los sentidos.
http://groups.google.com.ar/group/literatura/msg/2929ac9739d4539b
Su actitud no es la de la humilde clase trabajadora, no. El lumpen, debido al nivel cultural paupérrimo derevado de un nivel paupérrimo económico y marginación social (pescadilla que se muerde la cola), nula consciencia de clase y una relación estrecha de intereses similares a la clase dominante (también parásita del trabajo ajeno), engulle con fervor la mentalidad de esta clase dominante (burguesía o aristocracia medieval, en su momento); por tanto, el lumpen es una persona reaccionaria y, eventualmente, racista, garrula, machista (o, incluso, misógino), tradicionalista, homófoba, conservadora… Desde siempre, han engrosado las filas de la reacción en conflictos entre clases, han sido las tropas de asalto del fascismo y del bonapartismo.
En su defensa, tengo que decir que en algunos procesos sociales, los de Latinoamérica concretamente, han desarrollado el papel de clase revolucionaria; esto tiene sentido si tenemos en cuenta que las relaciones productivas actuales son polarizantes de la riqueza y cada vez se necesita menos mano de obra. Ésta se ve lanzada a la mala vida del lumpenproletariado; de ésta manera, es normal que la clase trabajadora no tocada se sienta, cada vez, más privilegiada y el lumpen más revolucionario. Algunos autores dicen que la clase revolucionaria del futuro serán los lumpens, aunque dejemos esto para otro tema. También se podría comentar y resaltar que hay una parte importante de los lumpens sin actitud lumpen clásica (profascista, reaccionaria), sin embargo estos son los primeros en estar en contra del orgullo lumpen, tienen aspiraciones proletarias, estos sí pueden ser, a lo mejor, la nueva clase revolucionaria del futuro...
Bueno… pero dejemos de hablar de los lumpens en sí y pasemos a la reflexión que me gustaría hacer. A ver, no hay prácticamente nada que admirar de los lumpens, fríamente, creo que estamos todos de acuerdo. Son tan pauperrimos mentalmente como económicamente, son unos muertos de hambre que poseen la mentalidad más atrasada, atávica y reaccionaria posible.
Sin embargo, al menos en mi entorno, son admirados por doquier. Hay una tradición en mi país de admirar al pillo, al pícaro, desde el Lazarillo de Tormes, pasando por el capitán Alatriste, hasta el fenómeno cani.
Miremos por ejemplo un video parodia de Blade donde muta a un estereotipo racista de Romaní, vean, vean:
http://www.youtube.com/watch?v=NS2WBhkmsPE
El video es cutre de cojones, sin puta gracia pero más de uno se habrá reído y habrá pensado: "er Blade ete e’ la polla".
Este nuevo Blade es un miserable drogadicto, pandillero, violento, perdona vidas, chanchullero, machista; un escoria, un lumpen antisocial, un sociopata. Como puta escoria que es, confunde, por subnormal, un elemento del poder, el respeto, con el miedo.
Repasemos una reflexión por todos hecha, los lumpens antisociales tienen la capacidad de almacenar poder no por ser respetables pero sí mediante el miedo. Un lumpen antisocial se habrá enzarzado en mil combates, tiene relativamente poco que perder por miserable, es más agresivo y está medio loco… tiene veinte amigos mas agresivos, más locos y armados detrás de él en caso de que le vencieras que al día siguiente te macharían vivo… ten cuidado con él…
http://www.youtube.com/watch?v=ekvhvp8bHH0&feature=related
¿Dar miedo es admirable? Tener poder quizás sí lo es, algo de nuestro perfil parcialmente sadomasoquista tiende a apreciar la relación opresión-oprimido. Al parecer, para parte de mi entorno sí opina que es admirable, así se entiende, en parte, el fenómeno cani. El futuro cani (Jona, Jeni, Quimi…) quiere ser ese estereotipo racista de Romaní (y la música lolailo), quiere ser respetado mediante el miedo.
La escoria garrula que es el cani muta si hace falta y se adapta a los nuevos tiempos, a las nuevas posturas; otro, otro tipo de lumpen, el estereotipo de gangstaniggamothafucka del Bronx (y el gangsta rap), el Latin King (y el reggaeton), el mafiosillo metrosexual a lo Beckham (y la música de discoteca)... y por supuesto ¡el TUNNING!
Adopta todas esas mismas posturas de barrio bajero, siendo quizás hijo de proletario o de aristócrata proletario (esto es un trabajador cualificado con un sueldo chulo) porque el futuro cani es un cobarde, el cani tiene miedo (los canis más cercanos a mí eran las personas más temerosas de mi entorno inmediato, no salían de su casa por miedo de que un lumpen les robara y humillara, así que con mucho esfuerzo y contactos, y al no poder vencer al enemigo, se unieron a ellos). Los canis quieren respeto, seguridad, ser aceptados por un grupo de hamigos, camadería. Son subnormales e ingnorantes porque los lumpens antisociales lo son, en la encrucijada de ser de izquierdas o de derechas, como la izquierda es lo "güeno" y ellos quieren ser malotes, ¿la decisión está clara, no? Canis y lumpens antisociales son puta escoria que merecen la desaprobación y ciertas actitudes más físicas por parte de la población, en vez de su admiración, admiración que le regalan los más jovenes, sobretodo.
http://www.jlprieto.es/net/puto-lumpen
Pero no solo entre los canis existe esta actitud lumpen, este insignificante fenómeno se ve sobrepasado por uno menos llamativo a la par que preocupante, esquemas mentales y actitudes lumpens se han filtrado exitosamente en gran parte de la población, más de lo que la gente, a primera vista, cree. Ciertos estereotipos lumpens han sido inoculados en la cultura más allá del burdo pícaro, pandillero o no, como Lazarillo o el Vaquilla; no, no estoy hablando del lumpen tradicional, estoy hablando del aristócrata lumpen.
¿Qué es el aristócrata lumpen? Éste es un concepto made in Retrasado pero lógico y fácil de comprender, este aristócrata de nuevo cuño no es el supermalote del barrio, no es uno de los Hells Angels, no es un pobre desgraciado que no tiene donde caerse muerto, no. Es el lumpen tan organizado y efectivo en el robo, la extorsión y el tráfico de mercancías ilegales varias que ha llegado a tener un nivel económico superior al de la clase trabajadora, un nivel económico cercano al burgués. Estoy hablando del mafioso. En el hampa, en los yakuzas y demás, se pude ver la verdadera cercanía entre el burgués, la clase dominante, y el lumpen aristócrata o no. Y aquí, ya sin tapujos, se hace culturalmente la gran mamada.
Grandes directores de cine les han mitificado en bellas películas que reflexionan sobre el poder y el individualismo lobuno del ser humano: véase el Padrino (aristócrata lumpen arribista cuya máxima moral es convertirse en un burgués, igual de hijo de puta pero en legal), la mejor saga de la historia del cine, Uno de los nuestros, Scarface (la nueva o la antigua), las películas de Kitano, las películas del Tarantino, Los Soprano (jefes del hampa y psicólogos), probablemente la mejor serie de televisión que se ha hecho nunca… La lista de estas joyas de la cultura es basta y harta conocida…
Este movimiento superestructural es muy interesante y desconozco si alguien lo ha analizado con anterioridad. Todo movimiento superestructural (ideológico -el sentido común, las ideas dominantes-, estatal…) es un reflejo no mecánico de un movimiento estructural (económico, laboral, clasista…). La burguesía mitifica conscientemente promocionando la creación de buenos productos culturales donde se naturaliza un patrón similar pero “peor”, por alegal, que ellos. Esto es un inteligente movimiento para que el llano acepte y naturalice, en parte, actitudes sanguinarias, machistas, egoístas, individualistas, vengativas, traicionaras, hipócritas, retrógradas, violentas… no muy diferentes a las de la plutocracia pero administradas en una dosis maquillada, la mitificación de lo aberrante ajeno pero similar, en respetable, para mitificarse a uno mismo y perpetuar las relaciones productivas existentes.
Si somos inteligentes y observadores se verá la mitificación no solo en las películas de mafiosos, se ve en otros y amplios medios: en las películas grandes y pequeñas de perdonavidas, rebeldes nihilistas y pandilleros como La ley de la calle (Rumble fish), Rebelde sin causa, Warriors… en videojuegos archiconocidos como la saga Grand Theft Auto...
Como conclusión os digo que por mi parte creo que no se debería mitificar al lumpen. Es una casta de la que debemos promocionar su desaparición en tanto que casta (no estoy hablando de matar a nadie, al menos los no aristocráticos, estoy hablando de dar trabajo y las medidas santirias óptimas para reintegrarlos en la clase trabajadora); dicha desaparición parece mucho más fácil de conseguir que la desaparición de la clase burguesa que tendrá que ser mucho más enérgica (aquí si que probablemente habrá que matar a alguien; cuantos menos mejor, por supuesto). Si de verdad queremos construir un mundo diferente, un hombre nuevo, debemos abandonar estos referentes culturas, desnaturalizarlos o la burguesía nos habrá ganado la partida, por eso, y por otras cosas no expuestas aquí, CONTRA EL ORGULLO LUMPEN.
Etiquetas: Sociología
domingo, 30 de diciembre de 2007
La ideología según Terry Eagleton
Queridos lectores, empezado este proyecto, un blog cuyo nombre sugiere poco y dice menos, e iniciada la reflexión HC de mi alterfaceta coepistemofílica políglota esquizofrenica asimétrica Gabimen, me gustaría regalar a mis queridísimos lectores otra ración de bazofia Made in Retrasado.
Sin embargo, pese a lo mucho que me duele en el alma, de momento no os puedo regalar con nada creativamente fresco, me limitaré, si me disculpan, a colgar, tan solo, una pequeña reseña de un libro, que leí hará unos 9 meses, a la cual le dediqué no poco esfuerzo. Dicha reseña, se limita a resumir y explicar el resumen y la explicación que Eagleton hace de múltiples autores que resumen y explican sobre la cuestión de la ideología.
Es basura de la buena, que la disfruten, con pinceladas de reflexiones propias hoigan:
“Ideología: Una Introducción” de TERRY EAGLETON
Terry Eagleton es crítico literario, profesor, investigador cultural y uno de los ensayistas más influyentes en la actualidad. Comentaré uno de sus trabajos, “Ideología: una introducción”. En este libro, Eagleton pretende recorrer las diferentes concepciones que se tienen del esquivo y complejo concepto de ideología y viajar a través de diferentes pensadores y corrientes filosóficas poniendo especial énfasis en los autores marxistas.
Para agravar aún más la dificultad del término, la ideología posee dos vertientes diferenciadas: una tiene unos matices más epistemológicos (la lente de color que deforma nuestra concepción del mundo, la desfiguración de la realidad o la falsa consciencia), la otra tiene unos derroteros más activos y políticos (la función de las ideas en la sociedad).
A la ideología se la encasilla como la deformación de la realidad. En una discusión, es siempre aquello que tiene el otro. Señor, creo que tiene un esquema dogmático que le hace ciego y cabezota, no vale la pena discutir con usted. En realidad, la ideología es pecado de todos, nos sirve para entender el mundo y, pese a que es un esquema ilusorio, la ideología encierra mucha verdad. Si las ideologías fueran absurdas, nadie las seguiría, sería muy fácil rasgar el velo y desmoronar la estructura que las mantiene, no nos serviría como puente simplificador a una realidad que se nos presenta compleja.
Hay una idea que ronda en la cabeza de muchos autores, ésta es la concepción de que la ideología ha muerto. Los posmodernistas nos han venido anunciando éste y otros y variados dudosos “Apocalipsis”. Sin embargo, Eagleton expone un buen argumento para sustentarse en tal afirmación, es el hecho de que el capitalismo moderno parece perpetuarse así mismo más por la destrucción de los significados que por el cultivo de éstos. Es decir, parece que al sistema ya no le importa si crees en él y que subsite, tan solo, mediante la inercia de sus procedimientos tecnocráctios complejos. Ya no forma activamente a conformistas “inteligentes” capaces de defender argumentalmente porque éste es, al menos, el mejor sistema posible sistemas dentro de lo que cabe. Ejemplos de las formas más visibles de la destrucción de los significados del capitalismo avanzado es el consumismo descerebrado, la vacía cultura de masas, puramente mercantilizada, o la ultrareificación producida por los juegos online o mundos permanentes (fenómeno muy reciente que urge analizar). Pero maticemos, en el capitalismo avanzado, se perpetúan aún formas ideológicas como la religión, el nacionalismo o de gente que, cuando se critica el capitalismo, salta como un resorte. Esa dualidad, entre ideológica y nihilista, es la que más se adapta a lo existente, las dos piernas que utiliza el sistema para seguir avanzando.
Como bien señala Eagleton, la mayoría de ideologías son unificadoras (que no homogéneas), orientadas a la acción, racionalizadoras (sin llegar al autoengaño), legitimadoras, universalizadoras (eternización) y naturalizadoras (deshistorizantes). Pero repasemos, con Eagleton de la mano, cual ha sido la concepción de este problemático concepto a lo largo de su viaje por diferentes autores marxistas y no-marxistas.
Karl Marx, padre teórico del socialismo científico y del comunismo, concibe la ideología como parte de la alienación. La alienación, celebrísimo concepto, es el fenómeno por el cual los productos de las actividades humanas escapan del control del hombre y determinan sus condiciones de vida. Si nos adentramos profundamente en la obra de Marx, observamos como se perfila una evolución en el autor, podemos diferenciar a un Marx joven o humanista del Marx adulto o científico, el rasgo disruptor y el nexo entre de estos dos Marxs sería el libro “Marx nos dice que las ideas provienen del mundo material, dándole la vuelta al esquema hegeliano, donde las ideas determinan lo material, pero nos advierte que las ideas no son capaces de cambiar el mundo por si solas, creer que tienen esa capacidad es parte de alienación. La ideología sería las ideas ilusorias producto de un orden social específico, siendo la ideología dominante de una época dada la ideología de la clase dominante en esa misma época. Marx nos insta a que analicemos la realidad fiel a la actividad social y actuemos en consecuencia; fusionar el análisis con la consecuente acción, lo llamó praxis. Pero, ¿a caso no cae en el mismo error que los ideólogos, si toda consciencia es ilusoria? ¿No lo será también el marxismo y el camino señalado por Marx? Un muy agudo Eagleton nos plantea esta pregunta cerrando una comparación redonda con Tracy y sus compañeros.
En el prólogo de “
En “El Capital”, a parte de diseccionar finamente el capitalismo, el Marx adulto vuelve a reformular el concepto de ideología. La ideología sería, esta vez, el reflejo mental de la inversión que produce la alienación (la mercancía pasa a tiranizar la vida del hombre). La ideología estaría aquí ligada a la estructura capitalista más que a la superestructura. Para desentrañar la verdad de las relaciones de producción capitalistas que se nos muestran opacas, hace falta un trabajo científico puesto que esencia y apariencia no coinciden.
A partir de Marx, surgen diferentes corrientes más fieles o más revisionistas del original. Una de las corrientes que encierran un notable interés es la corriente historicista. El historicismo considera que el mundo es el producto de un devenir histórico y que toda verdad es relativa a la coyuntura histórica dada. George Lukács, uno de los historicistas más destacados, en su libro “Historia y consciencia de clase” expone que la ideología es la consciencia del proletariado o la teoría marxista. En su esquema, Lukács sustituye al Espíritu por el proletariado en el esquema hegeliano. El proletariado aspira a cambiar el capitalismo puesto que es un sistema que no le es deseable pero, para poder cambiarlo, debe conocerlo. Mediante el conocimiento del capitalismo, el proletariado también se conoce así mismo ya que no es más que una mercancía más del capitalismo. Mediante el conocimiento y autoconocimiento, llega a formas de consciencia para cambiarse a si mismo y al sistema. La burguesía, en todo esto, debido a su situación en la cadena de producción, está condenada a tener una visión parcial; es incapaz de percibir la realidad como una totalidad. El proletariado, debido a su situación en la cadena productiva y a su motivación, hace que su conocimiento trascienda a la relatividad de la situación histórica dada y se torne completo, el proletariado se convierte en la clase universal.Un concepto, expuesto por Lukács, de especial interés es la reificación. La reificación es un tipo de alienación que consiste en la alineación particular en el modo de producción capitalista. La reificación es la deshumanización de la experiencia humana, la ontología sesgada. Al atomizarse el trabajo en una larga lista de ultraespecializaciones, el ser humano no reconoce la sociedad como el fruto de su propia mano y se ve incapaz de cambiarla. El proletariado observa la sociedad, fruto de sus esfuerzos, raptada y deformada e intenta recuperarla mediante la acción política. A través del autoconocimiento, de una manera dinámica, el proletariado se cambia a sí mismo y a la sociedad ya que conocer algo es cambiarlo. Lukács llega a una interesante conclusión, conocer es una práctica revolucionaria de por sí.
Hay un problema, Lukács percibe las clases como un todo coherente cuando, en realidad, son cuerpos complejos y heterogéneos. Ve a la ideología como la consciencia pura de una clase cuando las ideologías operan en relación a una “contra”, es decir, una ideología antagónica con la cual establece un diálogo. Lukács, idealista ad nauseam, dice que si el proletariado está contaminado con la ideología dominante o burguesa no es proletariado en sí, tan solo es una mercancía más del capitalismo, llegará a ser clase en sí cuando se vuelva proletariado consciente.
Otro marxista historicista destacable es Antonio Gramsci, el cual no trabaja el concepto ideología, sin embargo, despliega uno íntimamente ligado a él, la hegemonía. La hegemonía, para este filósofo, es el modo por el cual el opresor hace que el oprimido consienta su dominación y situación socio-económica sin coacción alguna. La hegemonía se consigue mediante estrategias tales como las mejoras salariales, los discursos políticos, la estratificación socio-económica del proletariado para fomentar el arribismo dentro de la clase o la instauración de sistemas de democracia de “baja intensidad” como son las formas de bipartidismo o de democracia liberal existentes hoy en día en los países occidentales. El Estado se muestra como un órgano neutral dentro de la lucha de clases, pareciendo el órgano de violencia legítima en vez de un instrumento de opresión de una clase sobre la otra. La clase dominante se hace querer e intenta convencer de que el sistema actual es el mejor sistema posible no sólo para el opresor si no también para el oprimido. Nunca coaccionará violentamente al oprimido a no ser que sea estrictamente necesario ya que, si no, peligraría la hegemonía que tan finamente ha urdido. A medida que se desarrollan los medios de producción, también se fabrica una mejor y más efectiva hegemonía, por tanto, es cada vez más difícil deshacerse de las formas de dominación burguesas hegemónicas. Teniendo en cuenta que el socialismo, para funcionar, necesita un desarrollo considerable de los medios de producción: en un capitalismo joven, es más fácil iniciar la revolución pero más difícil construir el socialismo, mientras que en un capitalismo maduro es más difícil iniciar la revolución pero mucho más fácil continuarla.
El proletariado tiene una concepción del mundo y un “sentido común” que es un popurrí entre la hegemonía inculcada por la clase dominante y experiencias cosechadas por él mismo. Por tanto, para acometer una lucha revolucionaria exitosa, primero se debe atacar la falsa consciencia inculcada, si no sencillamente no se iniciará dicha lucha. Para luchar contra la hegemonía burguesa, hay que forjar una contrahegemonía y discernir entre los elementos progresistas de los elementos reaccionarios dentro de la consciencia del pueblo, separar la grana del oro. Esta labor la debe llevar a cabo un cierto tipo de intelectual, el intelectual orgánico. Ya que todos somos seres con intelecto, todos seríamos intelectuales, sin embargo, muy pocos hacen la función social de intelectual, aquellos que ejercen socialmente de intelectuales son los intelectuales orgánicos.
Dentro de la corriente marxista, se puede destacar a la llamada “Escuela de Frankfurt”. La “Escuela de Frankfurt” es un grupo de filósofos, sociólogos, psicólogos y economistas marxistas que intentaron e intentan renovar y poner al día la teoría marxista. Theodor Adorno es uno de sus mayores exponentes. Adorno creía que la ideología se podía comparar con la abstracción homogenizadora que se produce en el valor de uso una vez introducido el dinero en el intercambio mercantil. La ideología sería aquí la homogenización de un mundo que en realidad es heterogéneo. El socialismo, dentro de esta concepción, sería el llegar a la reconciliación de un mundo de diferencias, la liberación de la diversidad del valor de uso. Jurgen Habermas, discípulo de Adorno y miembro de la escuela de Frankfurt, siguiendo a su maestro, desarrolla una concepción de Ideología más centrada en el lenguaje. La ideología sería, para él, la forma de comunicación distorsionada sistemáticamente por el poder. Lo contrario a ella sería la crítica emancipatoria que se alcanza superando los límites del dialecto común. Dicha crítica emancipatoria se consigue mediante métodos psicoanalíticos.
Otro marxista destacadísimo es Louis Althusser. Althusser, filósofo marxista francés, era antihumanista (ya que no creía en una esencia humana) y antihistoricista (ya que no creía que el conocimiento sea histórico). Desecha el concepto de reificación porque presuponía una esencia humana; para él, el marxismo era un antihumanismo teórico, era, ante todo, una ciencia, el materialismo histórico. Althusser parte el conocimiento, de una manera un tanto burda, entre aquello que es ideológico y aquello que es científico. Lo científico, en lo cual engloba a la teoría marxista, es un sistema de búsqueda y la clasificación de datos basado en un esquema ensayo-error. Lo ideológico (o pre-científico) no es epistemológico y no se puede valorar como erróneo o verdadero sino que tiene más que ver con nuestras relaciones emocionales y afectivas con el mundo. Toda acción sería ideológica ya que se necesita un todo coherente e ilusorio para actuar, una imagen centrada en nosotros del mundo. Althuser define la ideología –influenciado por Lácan- como las relaciones imaginarias de los individuos con sus condiciones reales de existencia. Esta concepción, pese a brillante, peca de demasiado monista.Si muriéramos hoy mismo, el mundo no se daría cuenta ya que la realidad está descentrada respecto a nosotros como individuos. Asumir y tener presente esta verdad como una casa sería demasiado deprimente, por tanto, la ideología es el mecanismo por el cual vemos la existencia como algo orientado hacia nosotros, nos da “ser” y trascendencia. Esta ideología centrada en el yo, incluye también al Sujeto. El Sujeto es el conjunto de significantes que nos mantienen en nuestro lugar, una especie de Superyó freudiano. En este esquema, la libertad sería aquel estado en el cual aceptamos los imperativos del Sujeto y actuamos por nosotros mismos sin coerción o, dicho de otra manera, es el autoencarcelamiento.
Desde un punto de vista social, la ideología sería el cemento que une la sociedad. Con ella, cada uno asume sus puestos sin rechistar demasiado. Esto se daría en una sociedad esclavista, primitiva, feudal, capitalista o (¡Oh, horror!) en una sociedad comunista. La ideología sería necesaria también en sociedades postclasistas y postexplotación ya que desempeña una importante función sociológica. La ideología es también un mapa social simplificador que será siempre necesario ya que los procesos sociales son demasiado complejos debido a su atomización.
Eagleton no se priva de mostrarnos concepciones de ideología de autores no marxistas. Repasemos rápidamente su exposición. Schopenhauer creía que el máximo regidor de nuestro ser era
Por último, Eagleton repasa la relación entre el lenguaje y la ideología. Expone que todo lenguaje es ideológico puesto que expresa intereses específicos. En un discurso, no es tan importante lo que se dice si no con que intención se dice, que intenta uno defender, que poder en pugna prueba de legitimar. Al contrario que Eagleton y otros autores, los posmarxistas niegan la relación entre los intereses socio-económicos y los discursos políticos. Paul Hisrt, Barry Hindess, Ernest Laclau y Chantal Mouffe (estos dos últimos matizan lo siguiente) engrosan las filas del movimiento posmarxista. Los posmarxistas creen que no existe relación alguna con las necesidades de diferentes estratos socio-económicos en la sociedad y lo político que, al parecer, cae del cielo. Pese a que es cierto que una mujer no tiene por que ser feminista, no se puede negar que no tiene interés objetivo en serlo. Si no fuera así, sería pura casualidad que la alta burguesía no sean los mayores defensores del socialismo o que los negros africanos no sean adscritos entusiastas del nazismo. Los posmarxistas, burdos reformistas, ponen énfasis en las luchas perieconómicas (antirracismo, feminismo, movimientos pro gay), dejando de lado las luchas económica (defensa de la clase trabajadora, socialismo, socialización de los medios de producción, etc). Estos revisionistas afirman también que, por ejemplo, la política da lugar a la economía y otros chistes de sobremesa. Uno se reiría si no fuera porque han influenciado ampliamente sobre socialdemócratas y socioliberales. El posmarxismo es, para resumir, uno de los síntomas de la actual y enfermiza crisis de la izquierda.
Como hemos podido observar a lo largo de este resumen sobre las concepciones de la ideología recolectadas por Eagleton, este concepto, dentro de la teoría marxista, suscita un debate apasionado e enriquecedor, confirmando al marxismo como un movimiento vivo y no como la pesada losa dogmática y anquilosante que algunos autores nos quieren mostrar.
Las dinámicas económicas del capitalismo, fueron definidas magistralmente por Marx en su obra. En ella, nos mostraba su naturaleza, su injusticia y, también, el porqué ese sistema es superable y con que sistema construir una sociedad nueva. Nadie ha podido refutarlo, al menos en lo teórico. Sin embargo, hay elementos de la teoría marxista, como la ideología, que están poco acabados. Esto, lejos de ser una brecha, es algo que fortalece el movimiento marxista (y comunista en general) ya que hace al marxismo más atrayente intelectualmente puesto que invita a que uno mismo, magna o humildemente, pueda contribuir.
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El nuevo mundo de la información y el caos circundante
-Tenemos a nuestra disposición información de todas las ciencias, de todas las obras, de todos los paises, de todas las ciudades. Lo único que nos separá de una información superior, es un simple "clic".
-¿La identidad como pueblo nos la dan las costumbres, el idioma o nuestras raices?. Yo ciertamente cada vez lo dudo más profundamente, quizá en algún momento fue así, pero a día de hoy, ¿puede alguien afirmar sin duda alguna que las costumbres: - ir a los toros, bailar sardanas, comer paella, reunir la familia los domingos, festejar el día de sant jordi o festejar el día de la hispanidad. Nos diferencian del resto ?, ¿O la identidad de un pueblo es: tener un saber específico, una estructura POLÍTICA y SOCIAL diferenciada y tener unos medios de información propios?
De ser el segundo caso el verdadero, pues creo que a día de hoy ningún partido político o entidad reprensentativa del pueblo tiene como objetivo el realzar más las paellas o los toros, y si lo tubiera, no sería para generar una diferenciación social con el resto del mundo. Lo que buscamos es crear politicas sociales específicas y desarrollos con una metodología innovadora y diferenciada.
Hasta aqui podemos estar todo de acuerdo o en gran desacuerdo, sin embargo, ahora entra el fenómeno a tratar en cuestión.
¿Realmente generamos políticas sociales o proyectos de desarrollo profesional verdaderamente diferenciados?, ¿o en realidad nos removemos entre el mundo de la globalización y el de la información y tenemos una politicas sociales con una base idéntica a la del resto de paises, pero con pequeños detalles para una mejor adaptación al medio en que deberán funcionar?.
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Creo que puedo afirmar, que aquellos que gritan contra la globalización económica/social han llegado tarde, pues una cosa nos llevó a la otra, y sin realmente darnos cuenta, el mundo ya está parcialmente globalizado. La política aburre al pueblo, solo ven caras, porqué las ideas son casi identicas, todos prometen cosas parecidas, todos hablan del beneficio de los pobres, nadie habla del beneficio de los ricos, todos dicen cosas mayormente coherentes para todos, las posiciones están reblandecidas, de un blanco a un negro, el panorama político internacional se ha vuelto gris.Y lo peor es que el pueblo ha quedado mermado y reblandecido de igual manera.
Después de esta especie de afirmación masoquista me veo obligado a mencionar a quien benefician estas políticas grises y débiles. Pues a los ricos, a los propietarios de los recursos de información, de comunicación, de bienestar, de construcción, del 95% del capital. (si, el otro 5% lo tenemos nosotros). Parece que el liberalismo ha hecho definitivamente buenas migas con el capitalismo, y entre los dos han creado su mejor guardaespaldas, el consumismo, y simultaneamente parecen haber encontrado una realidad política que les asegure su continuidad y seguridad. La verdad, mejor panorama no podian tener.
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Una vez razonada la cuestión de los beneficios que nos genera una información globalizada, los problemas y vacios que genera y de revelar mi opinión negativa acerca de los desencadenantes de esta situación, volvemos atrás, volvemos a la información:
INFORMACIÓN = datos.
TRANSMISIÓN DE DATOS = Ciencias de la comunicación.
UNA CIENCIA DE LA COMUNICACIÓN= El periodismo.
El mundo de la información está globalizado y el periodismo, consecuentemente, también se ve afectado por el estado de su antecesor lógico.
Es realmente increible como un hecho que está sucediendo entre el Líbano e Israel, es capaz de generar una discusión abierta entre los dos partidos que representan al pueblo español. Es como si la globalización de la información fuera un entramado de espejos, que van reflejando unos datos hasta que el reflejo llega a una realidad social diferente y de intereses muy distintos(a primera vista). Tal es la fuerza del reflejo, que en tu misma universidad, te puedes encontrar una discusión entre dos compañeros en la que uno parece ser un miembro de Hezbolá y el otro un Hebreo de mal humor.
Muchas veces parecen más importantes los problemas ajenos a nuestra realidad social que nuestros propios problemas.
La globalización de la información está aportando cosas muy buenas e interesantes, pero parece que está esparciendo la mermelada sobre demasiada tostada y ya no sabemos cual es nuestro mordisco en ésta. Mordemos, simplemente donde primero vemos.
PD: Quizá los recursos de información deberian ser accesibles para todo el mundo, pero no deberían ser plasmados en las narices de cada uno. El que desee saber algo, que busque y encuentre. El gobierno que quiera implementar una nueva dinámica social, que invente y resuelva.
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