jueves, 14 de agosto de 2008

Mayo 68, hipótesis de lo difícilmente explicabe (y III)

Analicemos algunos detalles más, detalles que opino que fueron fundamentales para desencadenar la "última gran revuelta".

El capitalismo sufría una de sus tantas crisis, la URSS, pese haber congelado de palabra y de hecho la lucha de clases con sus intenciones de “coexistencia pacífica”, apoyó diversas luchas de liberación nacional, que trastocaban la estructura imperialista de EEUU y sus coexpoliadores. Dichas luchas tenían la simpatía de ciertos sectores del mundo occidental.

Alguien que fue algo más que modelo de una foto dijo nosequé de crear muchos Vietnams.



¿Se puede hablar de que hubo cierta intromisión superestructural de revolucionarismo procedente de los países socialistas en los países capitalistas? Mis hipótesis apuntan en ese sentido; de alguna manera, la ideología revolucionaria de las luchas de liberación nacional y las luchas socialistas, plasmadas en la, en cierta manera, romántica ideología foquista, influenciaron hondamente a hijos de burgueses, pequeñoburgueses y aristócratas proletarios, entre otros, pese a que, en el fondo, rechazaban las pasadas experiencias socialistas y sus resultados con el mismo ahínco con el que rechazaban el capitalismo.

Cabe destacar también, el curioso efecto que produce una sociedad gris, represiva y alienante junto con un notable bienestar material, dicho efecto es un aburrimiento atroz que destaco convencido de su importancia más que por denunciar su frivolidad.

Esto y la decadencia, la hipocresía espiritual de la época, la consciencia de la absurdidad promocionada por la contradicción ideológica capitalista de una lógica liberal expansiva y metastásica contra unas reminiscencias anquilosantes tradicionalistas y conservadoras de herencia medieval que hasta el momento habían convivido pacíficamente en el sistema.

¿Podemos con estos elementos explicar completamente el mayo? Lo dudo pero tengo la certeza que la cuestión apunta por ahí, no pretendo conseguir captar la esencia de algo tan escurridizo al análisis como fue el último gran grito de rebelión que escuchó el mundo occidental.

La cuestión es que hijos de privilegiados tan anticapitalistas como antisocialistas (sobretodo tras la primavera de Praga) se lanzaron a la calle, suponiendo el pistoletazo de salida de la nueva izquierda, pero ser rebelde no te hace revolucionario.

La idea de concebir a los estudiantes como vanguardia revolucionaria hace aguas por los siguientes motivos:

- ser estudiante abarca un periodo corto de vida en el que no se puede articular en sí una propuesta revolucionaria elaborada

- se tiene una inexperiencia general frente a la vida

- la corta edad no ayuda a generar “autoridad” en el discurso frente a un auditorio que, de media, supera la edad del “vanguardista”

- ser estudiante supone vivir en una burbuja o útero que no se rompe hasta estar plenamente integrado en el mundo laboral

- en el caso concreto del mayo, los estudiantes eran un sector notablemente privilegiado (por eso, era menester no llevar la rebeldía demasiado lejos a riesgo de acabar haciendo una revolución en serio lo que comportaría, al menos a corto plazo, una radical desmejora de la cuenta corriente de los papas de nuestros “revolucionarios” y, por tanto, de la suya; con esto solo les quedaba hacer una “revolución” que prácticamente no trascendiera de lo estético, casi en el sentido camusino… y en el sentido más puramente romántico no hay nada más atractivo que la derrota)

La ideología del mayo era difusa y ni ellos mismos sabían muy bien en que consistía (digamos también de paso que los líderes estudiantiles son, hoy en día, grandes reaccionarios y hasta el más progre de ellos no quiere ni oir hablar de aquellos días) pero si repasamos brevemente los diferentes grupúsculos de ideología más nítida conseguiremos aclarar algunas cosas:

  • ultraderecha (Occident), con nula importancia
  • maoístas y marxistas-leninistas, con nula importancia también
  • trotskistas, importantes por la grandísima influencia, sin la cual no se explica el actual izquierdismo posmoderno, de su característico “poso a la izquierda y ayudo a la derecha” que se remonta al ilustre fundador del movimiento; dejemos el tema aquí que da para otra entrada
  • situacionistas, pseudoanarquistas cuyo discurso, en el fondo, no era más que vacío mensaje con elaborada retórica y que fueron importantes por la influencia que ejercieron para expandir el rechazo de “todo tipo poder”, lástima que esto hiciera que los potenciales revolucionarios que siguieron, en el marco de la posterior y actual crisis del capital, renieguen no solo del poder capitalista hegemónico sino que también de los contrapoderes que se oponían a éste; ya solo queda el rebelde-individuo-fragmentado con nula potencialidad antisistema (¡ah!, los bellos eslóganes estúpido-utópicos se les atribuyen a ellos)

Otro punto a destacar fue las acciones del PCF, no haríamos un análisis sincero si no vilipendiáramos vilmente al partido que dio la espalda al potencial revolucionario de la revuelta, pese a que éste fuera mínimo, esto tiene un motivo y es que en las cocinas del órgano de vanguardia proletaria francés ya estaba haciendo chup chup el eurocomunismo que arruinaría el potencial de la izquierda junto con la idealización y exportación de las bases de la pataleta más memorable de la historia contemporanea.

Otra vez volvemos a encontrarnos la disrupción del potencial revolucionario en derechismo antirrevolucionario con izquierdismo estúpido, hijos de la misma puta.

Tras el mayo podemos decir que hubo:
  1. Introducción de positivas luchas progay, feminismo, etc. debidos a una creciente expansión de la lógica liberal en la moral que se traduce en el pluralismo
  2. Desplazamiento negativo, a causa de estas nuevas luchas, de los objetivos de clase; hegemonización de toda causa que genere progreso pero que sea asumible para la burguesía lo que se traduce en el progresismo actual
  3. Introducción de la concepción de la juventud en tanto identidad (ser rebelde pero no revolucionario, búsqueda de la propia identidad en la contracultura, romanticismo, etc.)
  4. Vanagloriación de la espontaneidad (lucha contra las reglas sociales que lleva a la falta de disciplina y la falta de una unión en la lucha conjunta)
  5. Resolución de la aflicción producida por un consternador aburrimiento con el consumismo y el parque de atracciones que constituye el laberíntico posmodernismo

Sin embargo, tenemos en el mayo no la consecuencia de la destrucción de la izquierda sino el primer gran síntoma de su enfermedad. Enfermedad que achaco a un refinamiento de la superestructura del capitalismo que desvirtúa al movimiento frivolizándolo como si de un proceso de mercantilización se tratara (pero sin el como).

Junten lo dicho en lo referente a los hippies con lo referente al mayo y tendrán al nuevo rebelde.

Sin embargo, opino que Sí había que apoyar el mayo, estar ahí, luchar por él pues potencialidad había, había que atacar en la tensión liberalismo-conservadurismo, apoyar su introducción a las nuevas luchas, en ese sentido mis felicidades a todos aquellos que participaron en la fracción que apoyaba el discurso marxista.


Enorme análisis, sistemático, profundísimo y amplio, desgraciadamente ideológicamente cercano a la derecha, pese a todo recomiendo consultar desde un punto de vista crítico:
http://infokrisis.blogia.com/temas/mayo-68.php

1 comentario:

Leslie M. dijo...

Hola!!! hacía mucho que no leía tu blog!
Un día de estos que tenga más tiempo lo comento! Pero que me lo he liedo y me ha parecido interesante...

un Saludo!