jueves, 21 de febrero de 2008

Reflexiones políticas 9/03/2008 (II)


Pese al justo desencanto con la política actual y al injusto desencanto con la política en general, hay gente que sigue acudiendo a las urnas. Estos son aquellos que boyantemente apoyan la clase privilegiada y sus valores como aquellos que el velo les hace creer que mediante este acto contribuyen a una verdadera alternativa.

Por eso, analicemos más en profundo, más en concreto, no tan en abstracto, la política actual, para ello es indispensable conocer la historia reciente pero me temo que no hay espacio en este escrito para más de un repasín.

La segunda república, y el feto socialista que llevaba dentro, fue asesinada por un batallón ilegítimo y golpista formado por militares reaccionarios (esto es como decir nieve blanca aunque a veces uno se encuentre nieve amarilla), lumpens mugrosos, conservadores tradicionalistas y demás, liderado por un destacado militar, bajito, valiente pero de cortas miras llamado Francisco Franco.

Franco era la cabeza visible (que no ideológica) de la versión del fascismo español, el falangismo, al igual que el nazismo en Alemania, el fascismo original en Italia, los ustachá en Croacia, el proyecto de la tercera civilización helénica en Grecia, etc. Franco instauró, tras su victoria frente al poder republicano, un verdadero fascismo, más allá de los símbolos y gestos, de un corte personalista, ultranacionalista español y conservador católico. Hay que tener en cuenta que el fascismo aparece solamente cuando la plutocracia teme que el germen socialista esté listo para brotar, siendo su desesperada última bala.

Pasado dicho periodo de contradicciones tensadas, Franco, que permaneció en el poder hasta su muerte, tuvo que, para no ser tan alarmántemente anacrónico, modernizar su régimen. Lo hizo con el asesoramiento de los llamados tecnócratas (intelectuales, opusimos, liberales y conservadores) apartando al, por entonces, único partido legal, la Falange Española, del poder. En pocas palabras, dicha estrategia encarriló al Estado Español en la vía económica que seguimos todavía hoy. En este sentido, yo siempre hago un triste y amargo chiste: Franco es el político en el poder más progresista (a la par que reaccionario) de la historia de España postsegunda república.

Triste, amargo pero cierto.

Tras la muerte de este vil y mediocre autócrata llegó un periodo de incertidumbre, se inició un debate entre la reacción que cursó acerca de que si Franco había hecho bien su trabajo, si había establecido las bases superestructurales necesarias para instaurar una “democracia” liberal y que el pueblo no se les subiera a la chepa. Los más satisfechos con el adormecimiento, desconscienciación y anulación ideológica de las masas perpetrada por el franquismo formaron Alianza Popular que luego se reconfiguraría en el Partido Popular. De éste último solo hace falta decir que es más de lo mismo puesto al día, el partido de la burguesía españolista conservadora y neo-liberal, lacayos totales de los intereses del capital financiero castellano e internacional; los legítimos y más lógicos herederos políticos del generalisimo.

Los más reaccionarios y desconfiantes de la magna obra superestructural de Franco se rezagaron en una, a partir de entonces, marginada ultraderecha. Partidos de ayer y de hoy como Fuerza nueva o las tres o cuatro falanges escindidas. Todavía perduran hoy, enquistados hasta que les vuelvan a necesitar, en partidos como Plataforma por Catalunya, España 2000, Democracia Nacional, etc. con un mensaje velado, populista, incluso similar al de la izquierda y con un pilar fundamental: la vulgar y falaz criminalización de la inmigración.

Arrancando caretas

Pero la plutocracia dependía aún de un partido títere que le hiciera el balanceo virtual hacia la izquierda y el Partido Comunista de España, que había luchado valientemente contra el franquismo, aún no estaba anulado. Así que resucitaron el cadáver putrefacto del ya antes de esto enfermo y revisionista Partido Socialista Obrero Español a base de sucios talonarios con unas claras y evidentes condiciones.
El PSOE, después de que le atasen los hilos de marioneta, se dedicó a rizar el rizo, revisionar su revisionismo hasta el infinito, anulando y negando su herencia marxista, apostando por el socioliberalismo o socialdemocracia liberal, el posmarxismo, acabando, finalmente, como descarados siervos del capital con la capacidad de medirse sin rubor con la sin escrupulosidad de sus adversarios liberales clásicos pero con un leve brizna de toque social que olería, a partir de entonces, mal, al reaccionario clásico, y a puras rosas, al "progresista moderado", nuevo patrón que salió de debajo de las piedras. La observación nos dirá que el PSOE desde la instauración de la democracia liberal no ha hecho gala de una política convincentemente diferenciada de la lógica evolución postfranquista del PP. No hace falta repasar su posterior y penoso descenso (bajo tierra) ideológico que llamaría la atención ya que se dió en toda la, igualmente podrida, socialdemocracia europea, incluídos los laboristas, aglutinados en la segunda internacional, actualmente llamada internacional socialista.

Deriva ideológica del PSOE

¿Y recuerdan a Blair, lider del partido laborista, apoyando la guerra imperialista de Irak?


Tan reciente dicha agresión imperialista en la consciencia colectiva, sin olvidar otras agresiones imperialistas menos aireadas...

Los grandes partidos que no la apoyaron, no hace falta decirlo, fueron unos oportunistas cuyo objeto era animar el teatrillo y por su apuesta táctica menos proamericana y más proalemana (esto es europeísta).

Establecido el chiringuito y con el apoyo del heredero de Franco, elegido a dedo por éste, el rey Juan Carlos, mediocre borrachuzo repartidor de cantidades ingentes de vergüenza ajena, se dio por finalizada la “transición”.

Marcando principios (sí, ya entonces tenía voz de cocainómano…)

¿Y qué fue del PCE, ese partido que configuraba el núcleo puro de un ya entonces decadente PSOE y se escindió de él en el auge del leninismo, ese que protagonizó gloriosamente (con otros como la actualmente criminalizada ETA) la lucha antifranquista?

Pues fue más fácil, de lo que parecía en un primer momento, anularlo. Primero, se instauró una ley electoral pensada expresamente (anunciado públicamente) para perjudicar al PCE a modo de "segurillo"; ley que, por otra parte, fue fatalmente aceptada (como la monarquía, entre otras cosas) por estos con un leve y tímido refunfuño.

Pero las ingerencias externas directas fueron lo de menos, el PCE se pudría por dentro. Éste había empezado a degenerar ya en los 60 (abandono del riguroso centralismo democrático que no hizo de filtro a, hoy reconocidos reaccionarios, como Pio Mora, Sanchez Dragó o Josep Piqué, y inicio de la socialdemocratización, el amarillismo y la claudicación) y acabó por los suelos con el proyecto eurocomunista organizado estatalmente por Carrillo, personaje que a día de hoy la burguesía le homenajea con dádivas y honores varios tales como cenar con ellos y con reyes y élites políticas.

El PCE, situado actualmente en las mismas posiciones revisionistas (o puede que más a la derecha) del PSOE cuando se escindió de éste, tiene el dudoso honor de tener una o dos revisiones menos de las tropecientas que atesora el presente PSOE. Con ellos, cayó también Comisiones Obreras (que pasó a equipararse con el nivelazo sindical de UGT), los espectaculares movimientos vecinales, etc., en resumen, Carrillo, por lo dicho, es considerado una figura heroica de la transición a la “democracia” y los que han ocupado su cargo han seguido honrosamente su ejemplo socialdemócrata claudicador y anulador de todo lo bueno de la tradición marxista, posando, de cara el público, como la evolución lógica de ésta.

Para rematar esto, solo hizo falta llenar y coalicionar el partido con hippies abraza árboles, ecosocialistas (mejor dicho ecocapitalistas), progremierdas, socialchovinistas, liberalfeministas, socialpacifistas y demás flora y fauna descaradamente descaradamente descaradamente descaradamente super rebeldeguay desacaradamente valientes, justos y lógicos, economicistas antirevolucionarios clásicos y voluntaristas de 3 días inconsecuentes de porros, bares, camisetas del Ché, conciertos y de revoluciones que son una fiesta; ya se tenía otro actor muy convincente, por lo posmodernista, pese a su papel menor, Izquierda Unida.

Sus bases más honradas no se hicieron oír y tampoco hacen nada destacable a día de hoy. Se dieron escisiones, que serían tristes si no estuvieran totalmente justificadas, que, por desgracia, poseen una nula relevancia política, cosa lógica por otra parte, los que apuestan por el cambio están hoy rezagados en partidos menores y sin ninguna esperanza frente a los posibles frutos que nuestra democracia nos pueda ofrecer.

Muy bien montado, su sistema, señores plutócratas...

Pero no todo fue/es farándula (pese a lo triste y a lo bochornoso de lo siguiente), aunque hubo más transición en el desarrollismo que en la transición propiamente dicha, se abrió un nuevo frente, antes totalmente vetado por el ultraespañolisísimo de Franco y sus secuaces, el debate nacional entre las burguesías de las diferentes naciones que conforman el Estado Español. Pero no hace falta tener más de dos dedos de frente para observar que hasta dicho debate está amputado a la hora de hacer una política descentralista, federalista o independentista concreta.

Si aún no creen que la democracia liberal es otro de los múltiples maquillajes donde se esconde la dictadura burguesa, miren un ejemplo escandalosamente ocultado, el astuto movimiento que hizo Zapatero, “el rojo”, aprovechando el escándalo de la quiebra del primer tripartito catalán y la victoria de uno de los dos clubs de futbol caciques de este estado, el Barça, de no se que mierda de copa, pactó una reforma con los claudicadotes y traidores sindicatos de UGT i CCOO a la baja en los derechos del trabajador que ni el mismísimo Aznar se atrevió a perpetrar (recuerden la huelga general de hará ya unos 6 años). Solo, que yo sepa, la CNT se quejó. PP o PSOE no han hecho otra cosa que limar y limar el Estado y los derechos mientras parece que el pueblo decide.

Claro que Zp es todo talante, guiños, sonrisas, simpatías y promesas, pero reconozcan que en lo económico es similar al PP, esto es liberal (for dummies: de DERECHAS), hasta su política perieconómica "progresista", en principio su gran baza, es mediocre (aunque, se ha de reconocer, que “amable”): tres o cuatro reformas destensantes con un objetivo conservador de las relaciones productivas dadas, proyectos sociales sin fondos, apoyos internacionales diferencidos (con fines igualmente imperialistas) y electoralismo del barato; no hay voto útil en malgastar inútilmente la papeleta en el PSOE, no ha peor basura que la socialdemocracia porque por lo menos sabes a que atenerte con los (neo)liberales.

Sin embargo hay un discurso psoeísta que contiene parte de verdad. Éste es que si no les votan a ellos, la derecha vuelve y esto es algo que han comprendido los dos partidos mayoritarios: mientras que el votante de izquierda zigzaguea entre el desencanto y el voto al "mal menor", el votante de derechas siempre suele acudir a las urnas (aunque me he topado con algunos liberales y conservadores desencantados ¡¡¡¿??¿?¿?!!!). Por tanto, el PP ha intentado en esta campaña desmotivar al potencial votante con tendencia a la izquierda abstracta mediante la crispación y a la, a veces, justa denuncia al pusilánime govierno de Zp. El PSOE, en canvio, está intentando apoyarse en su única baza: los socialistas puede que seamos malos de cojones (y de necio optimismo), vale, pero es que los otros ¡son peores! Cuando hay absentismo gana el PP, lo que el desenfocado discurso popular llama "que, si no votas, el voto va al PP"; pero vuelvo a repetir "no hay voto útil en malgastar inútilmente la papeleta en el PSOE, no ha peor basura que la socialdemocracia (actualmente liberal, ergo ¡peor!) porque por lo menos sabes a que atenerte con los (neo)liberales". Es cierto que hay males y MALES pero pegarse a este argumento es enquilosarse en el derrostismo al que la burguesía nos quiere amarrar.

Para ir acabando, sobre los casos de corrupción y demás, tan en boca de todos, no hace falta decir que están extendidos cróncia y endémicamente de una manera similar entre todos los partidos en relación con su grado de acceso al poder. Estos tienen origen en los maletines abiertos por centenares de pequeños, medianos o grandes empresarios para conseguir ventajas con el tráfico de influencias. No es más que otro síntoma de la lógica del yugo del capital. La élite económica manda sobre los políticos y no al revés, los políticos juegan para ellos mientras hacen malabares para el llano y se llevan todas las culpas.

Y es que los políticos, junto a los inmigrantes, son el chivo expiatorio de la burguesía.

¿Para qué sirve un balanceo pendular hacia la izquierda sino para volver siempre a la derecha?

Cuando la derecha hace lo suyo y la (falsa) izquierda, decepcionantemente, no produce una alternativa el estancamiento es obvio y el vodevil entretenido.

Muy bien pensado, era su objetivo.

No les digo que no vayan a votar pero no quiero que nadie se haga ilusiones, no hay cambio posible en pro a la clase trabajadora por la vía electoral.